A comienzos de los años noventa, cuando la moda argentina atravesaba una etapa de transformación, Cynthia Kern —directora creativa de Kosiuko— jamás imaginó que aquella ropa que confeccionaba junto a su marido, Federico Bonomi, terminaría convirtiéndose en una de las marcas más reconocidas del país. Así nació Kosiuko, fundada en 1992 y hoy con 34 años de trayectoria, una firma de estética colorida e intensa, reconocida por sus estampas, bordados y una actitud urbana muy definida. Con el paso del tiempo, la marca amplió su universo creativo y su identidad también se trasladó a proyectos de decoración y lifestyle.
Kern —hija, esposa, madre y amiga— recuerda aquellos primeros pasos con naturalidad. “Cuando empecé con Kosiuko tenía 19 años y nunca tuve un diseñador como modelo a seguir, para nada. Miraba la ropa de mi mamá que me parecía canchera (estilosa) y con una impronta personal. Me gustaba lookearme; es como que sabía que una cosa iba con la otra”, cuenta desde su planta en San Isidro, donde hoy continúa desarrollando el universo creativo de la marca. Aquella intuición juvenil, casi instintiva, terminó convirtiéndose en el sello de un estilo propio que, con los años, definiría la identidad de Kosiuko.
Con el paso de los años, aquella intuición se transformó en una identidad clara. Kosiuko apostó fuerte por el denim y lo convirtió en uno de sus sellos distintivos: jeans bordados, lavados claros, roturas y detalles que marcaron tendencia durante décadas. “No imaginé que nuestra marca iba a tener este éxito, con Federico seguimos sorprendiéndonos con la respuesta de la gente. Las chicas sintonizan muy bien con nuestro estilo porque en Argentina se respira estilo: es un país divertido para vestirse. Esa sensibilidad para la moda me motiva a diseñar”, afirma.
El denim, precisamente, se convirtió en uno de los pilares de su historia. “Esa estética es parte esencial de nuestra identidad. Siempre fuimos muy fuertes en jeans, incluso en exportación. Es una prenda única que siempre permanece”, recuerda Kern. Para la diseñadora, el ADN de la marca se construyó a partir de esa combinación de actitud, diseño y espíritu joven que convirtió al denim en un símbolo de libertad y estilo dentro del universo Kosiuko.
«En Argentina se respira estilo: es un país divertido para vestirse. Esa sensibilidad para la moda me motiva a diseñar».
Más allá del universo empresarial, Cynthia reivindica otro papel que ocupa un lugar central en su vida: el de madre de cuatro hijos. Para mantener el equilibrio entre trabajo y vida personal, incorpora el ejercicio a su rutina varios días a la semana y apuesta por un estilo de vida saludable. “La vida sana es el equilibrio de todas las cosas”, asegura, convencida de que el bienestar personal también alimenta la creatividad.
A la hora de hablar de estilo, la empresaria comparte algunas claves que definen su mirada sobre la moda: cultivar una identidad propia, atreverse a innovar y elegir prendas que realmente representen a quien las lleva. Para Kern, la autenticidad es la verdadera tendencia. “No hay que usar lo que usa todo el mundo. Lo importante es ser fiel a lo que a una le gusta. La moda te lleva por muchos caminos, te permite expresarte y, sobre todo, te da identidad”.
¡Gracias, Cynthia!
Artículo publicado en Clarín – Revista Viva.

